OpiniónPlanificación y optimización

Cuando el algoritmo vende más rápido que tu cadena de suministro

Opina Danielle Willig, Gerente de Desarrollo de Mercado para América Latina de Manhattan Associates, sobre cómo el crecimiento del social commerce en México está obligando a las empresas a sincronizar sus cadenas de suministro con la velocidad del algoritmo y las nuevas expectativas de inmediatez del consumidor digital.

En México, el social commerce ya no es una promesa ni una moda pasajera. Es parte de la vida diaria. Compramos mientras hacemos scroll antes de dormir, en un live de sábado o en una historia que dura 24 horas. Y aunque la escena ocurre en la pantalla del celular, el verdadero reto está lejos de ahí: en bodegas, rutas de entrega y sistemas que muchas veces no estaban listos para el ritmo del algoritmo.

Hoy, una decisión de compra puede tomar segundos, y la expectativa de entrega también.

La noche en que un live vació la bodega

Imagina un jueves cualquiera en la Ciudad de México. Una creadora de belleza enciende un live en TikTok para presentar una nueva línea de skincare disponible en la tienda en línea de una cadena departamental mexicana. En cuestión de minutos, el chat se llena de mensajes: “Ya lo pedí”, “¿Llega mañana a Monterrey?”, “¿Hay envío exprés?”.

El inventario, planeado para durar dos semanas, se agota en horas. Escenas así ya no son anecdóticas. El social commerce en México crece a doble dígito y todo apunta a que superará los 10,000 millones de dólares hacia 2030. Facebook y WhatsApp siguen liderando, pero TikTok e Instagram ganan terreno a medida que integran la compra directa en el feed. El punto clave es este: la compra sucede en redes, pero la experiencia se define después.

Cuando el back office también es contenido

Durante años, las redes sociales fueron solo un aparador para los retailers. Hoy son aparador, caja y módulo de atención al cliente al mismo tiempo. Cada pedido es público: desde la confirmación hasta el unboxing. Y si algo falla —un retraso, un error de talla, una devolución mal gestionada— el problema deja de ser privado y se convierte en contenido. Por eso, en la era del social commerce, los errores de fulfillment también son errores de marketing.

En un entorno dominado por el móvil y la inmediatez, la tolerancia a la frustración es mínima. Cuando la promesa de “llega mañana” no se cumple, el daño no se queda en la guía de paquetería: vive en comentarios, videos y reseñas que contradicen la historia perfecta que vendió el influencer.

Orquestar la cadena al ritmo del algoritmo

Responder a esta realidad no es solo cuestión de invertir más en pauta o en creadores. Exige cadenas de suministro diseñadas para adaptarse, no solo para ser eficientes en el papel.

En México, donde la demanda se concentra en grandes zonas urbanas pero se extiende rápidamente a ciudades medianas, la ventaja competitiva está en dos factores: acercar el inventario al cliente y contar con visibilidad en tiempo real.

Eso implica poder redirigir pedidos entre centros de distribución y tiendas, usar sucursales como microcentros de fulfillment y operar con una única versión de la verdad sobre inventarios y pedidos.

Aquí, la inteligencia artificial deja de ser un nice to have. Se convierte en el sistema nervioso que conecta lo que ocurre en el frente digital con lo que pasa en bodegas, tiendas y socios logísticos. En arquitecturas unificadas, la IA puede detectar picos de demanda detonados por un live, decidir desde dónde surtir, ajustar reglas de asignación y gestionar cambios o devoluciones sin obligar al cliente a salir de la red social para llamar a un call center.

La buena noticia es que ya existen soluciones que operan bajo esa lógica: integrar comercio, órdenes y fulfillment con capacidades de IA que toman decisiones en tiempo real. La tecnología deja de ser invisible y se vuelve parte de la historia; es decir, hace posible que lo que empezó como un video de 15 segundos termine con un paquete entregado a tiempo.

México como laboratorio de resiliencia

Por su alta penetración de smartphones, consumidores intensivos en redes sociales y una oferta cada vez más robusta de operadores de última milla, México se ha convertido en un laboratorio ideal para esta nueva generación de cadenas de suministro.

Las empresas que hoy marcan la pauta comparten tres rasgos claros:

1) unifican su inventario sin importar el canal;

2) usan datos e inteligencia artificial para anticipar picos provocados por tendencias virales; y

3) ajustan su operación en horas, no en semanas.

En un mundo donde contenido y comercio ya son prácticamente lo mismo, cada video viral es una prueba de estrés para la cadena de suministro.

Las marcas que inviertan en redes unificadas, inteligentes y ágiles no solo competirán mejor en TikTok, Instagram o WhatsApp; también estarán construyendo la resiliencia necesaria para la próxima ola de cambios del algoritmo, esa que todavía no aparece en el feed, pero que ya está definiendo cómo compramos en México.

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