Planeación de la demanda 4.0
Johnny Turquie, director general de IBSO, reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial en la planeación.
Hablar de planeación de la demanda 4.0 implica entender una evolución que redefine el rol del planeador. Durante años se trabajó con intuición y hojas de cálculo; después surgieron los sistemas integrados. Hoy entramos en una etapa donde la inteligencia artificial deja de ser un concepto aspiracional para convertirse en un elemento clave que permite anticipar el comportamiento del mercado con mayor precisión.
En IBSO, empresa mexicana especializada en análisis de datos y Business Intelligence, ayudamos a que las organizaciones tomen decisiones basadas en datos. Transformamos información en beneficios reales mediante soluciones que permiten operar con eficiencia, adaptarse rápidamente y obtener mejores resultados. Desde esta perspectiva, la transición hacia una planeación de la demanda 4.0 no es solo tecnológica, sino estratégica.
El problema es que muchas empresas aún operan con modelos que generan quiebres o excesos de inventario. El inventario es dinero, y administrarlo mal significa ventas perdidas o capital inmovilizado que frena el crecimiento. Por ello, el pronóstico de la demanda actúa como una brújula que indica qué comprar, qué producir, qué proyectar en finanzas y cómo abastecer desde logística.
La planeación 4.0 se construye sobre tres capas. La primera es visibilidad, basada en entender la demanda real mediante datos como el sell out y el inventario disponible. La segunda es entorno, que considera promociones, eventos, estacionalidad y fenómenos culturales que influyen en el consumo. La tercera es cultura, que permite anticipar hacia dónde se mueve el cliente a través de tendencias, evaluaciones y señales cualitativas.
Me gusta explicar esta evolución con una metáfora: un mapa impreso frente a una app como Waze. El mapa ofrece una guía básica; Waze agrega capas de información que permiten tomar decisiones más precisas. Lo mismo ocurre con la planeación: el histórico sirve, pero hoy se requiere un contexto enriquecido, operativo, comercial y cultural.
La evolución del rol del planeador
Estudios muestran que algunos planeadores dedican más del 80% de su jornada a tareas manuales. La planeación 4.0 cambia esto: la IA realiza el trabajo pesado, y el planeador se convierte en un piloto que interpreta señales y toma decisiones estratégicas en conjunto con otras áreas.
Este avance también abre paso a agentes autónomos capaces de ejecutar compras, asignaciones o ajustes bajo reglas claras. No se trata de ceder el control a la IA, sino de definir qué tareas puede asumir para acelerar la operación sin perder el criterio humano.
Aquí es donde IBSO integra este enfoque de manera práctica: conectamos datos, automatizamos procesos y desarrollamos modelos que permiten planear con precisión, reaccionar con agilidad y escalar sin aumentar estructuras.
La planeación de la demanda 4.0 no busca reemplazar equipos, sino potenciarlos. Reduce errores, mejora la capacidad de reacción ante cambios y permite avanzar con mayor claridad. Con tantas herramientas disponibles, es importante recordar que el objetivo no es tener la mejor IA, sino el mejor equipo humano potenciado por IA. Esa es la verdadera ventaja competitiva.




